Ahora que con la Resurrección de Nuestro Señor Jesús todo termina y todo comienza de nuevo, es momento de recapitular.
Ya escribí unas líneas sobre mi final de ciclo como Director Titular y Artístico de la Banda Municipal de Urda, dando gracias a todos los que lo hicieron posible y hoy, cuando se cumple una semana del Domingo de Ramos, es el turno del Coro Parroquial de la Basílica del Stmo. Cristo de la Vera Cruz y de la Parroquia San Juan Bautista de Urda (Toledo).
No puedo más que dar gracias a Dios por el regalo de vivir esta experiencia. Estoy convencido de que todo el camino recorrido durante estos cinco años ha tenido un propósito que poco a poco se va desvelando.
Tengo que dar gracias también por el grupo humano con el que he podido trabajar. No sólo ha sido un trabajo artístico, sino familiar. Cada ensayo realizado cada semana, la preparación de cada nueva obra; todo ha sido una experiencia artística y humana de gran calado.
Dije hace unas semanas en una entrevista que ser Maestro de Capilla ha sido el trabajo más importante que he desarrollado en los últimos años. Por supuesto, desde el punto de vista profesional, pero también espiritual y social.
Como Maestro de Capilla me he enfrentado por primera vez a componer música nueva prácticamente de una semana para otra para tener cada domingo una novedad. Así, no sólo había que componer la música, sino ensayarla y estrenarla.
Y ese camino no habría sido posible recorrerlo sin Beatriz como organista y todos y cada uno de los miembros que han formado o formaron parte de la capilla musical.
Requiem para Benedicto XVI, Requiem para el Papa Francisco, el oratorio Las Siete últimas Palabras de Cristo en la Cruz, la misa Misa de la Cruz, La Missa Brevis I, La Missa Brevis II, La Missa Brevis III, el Miserere, Salmos, Kyrie, Gloria, Agnus Dei, Cantos de Entrada, Cantos de Ofertorio, la misa Missa Pastores Boni, Anima Christi, Sanctus, Padre Nuestro, Santo Cristo, Misa de la Vera Cruz…
Más de 60 composiciones realizadas en los últimos cinco años. Más de 20.000€ en patrimonio musical compuesto por un servidor de manera altruista y que queda en el patrimonio musical de Urda.
No puedo continuar escribiendo sin dar gracias a Juan Alberto Ramírez, quien fuera párroco y rector de Urda durante prácticamente toda mi labor como maestro de capilla.
Juan Alberto no sólo trabajó para que lo que era un santuario se convirtiera en basílica, sino que lo hizo con toda la entrega y el amor necesario. Gracias a él se constituyó una capilla musical con un maestro de capilla al mando donde se trabajaba cada semana con ensayos bien planificados y un repertorio selecto para cada ocasión. Esa ha sido siempre nuestra filosofía de trabajo, ajustándonos además a lo que la Madre Iglesia dispone en relación al Ministerio de la Música: siempre hemos utilizado instrumentos que sostengan el canto y ayuden a elevar el alma huyendo de convencionalismos, modas o el uso abusivo e indiscriminado de la percusión.
No existía la improvisación, no existía el «todo vale». No existía lo mínimo. Existía el todo, porque para Dios, el TODO es lo único que vale.
Gracias a su labor tuve la oportunidad de componer todas y cada una de las piezas que compuse. Gracias a su labor se supo dentro y fuera de Castilla-La Mancha que en un pequeño pueblo de Toledo existía una capilla musical con música propia compuesta a conciencia para cada celebración.
Pueden dar cuenta de ello todas y cada una de las personas venidas de Madrid, Puertollano, Villacañas, Alcázar de San Juan, Los Yébenes y tantos y tantos otros lugares que en algún momento me interceptaron a mi salida de la basílica para decirme que venían a posta cuando podían a esa misa por la solemnidad con la que se celebraba y la música que se interpretaba.
Todavía hoy recibo mensajes en mis redes sociales hablándome sobre el silencio vivido en el momento de la comunión.
Gracias, Juan Alberto, porque con tu trabajo y entrega sacerdotal hoy se disfrutan los frutos de tu sacrificada siembra.
Algunos nos odiaron, pero nosotros elegimos amar (Amad a vuestros enemigos y rezad por quienes os persiguen. Mateo 5:44).
Otros nos envidiaron, pero nosotros elegimos dar.
Otros nos despreciaron porque hacíamos lo que ellos jamás serán capaces de hacer, pero nosotros elegimos orar (Orad por los que os injurian. Lucas 6:28).
Y orando, elegimos a Dios y con Dios a Cristo.
Nuestro trabajo ha sido darnos a Cristo a través de la música sólo para gloria de Dios (Que vean vuestras buenas obras y glorifiquen al Padre. Mateo 5:16).
Por eso no nos interesó la fotografía fácil. Por eso no buscamos la cámara cuando más cámaras había.
Por eso elegimos el rincón donde menos brillara nuestro cuerpo y más nuestra voz (Cuando ores, entra tu cuarto… y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Mateo 6:6).
Nuestro camino era y será el Evangelio.
Y lo hicimos dando lo que somos, ni más ni menos.
Con nuestras muchas deficiencias y dentro de nuestras limitadas posibilidades nos dimos a nuestra labor con la mayor dignidad posible (Ha dado todo lo que tenía. Marcos 12:44).
Para finalizar, quiero dar gracias también a José Miguel Fernández, actual párroco y rector, por el detalle realizado por la parroquia como despedida y agradecimiento a mi labor, que recibo con gratitud y que cierra una etapa vivida plenamente para gloria de Dios.
Lo vivido permanece. Y lo ofrecido, también.


